Martes 23.01.2018 | 16:46

La otra campana de la denuncia: " el viaje fue único e inolvidable"

Imagen de lacar

Se trata de una denuncia pública que se conoció hace días atrás contra una empresa que realiza viajes de egresados. Por otro lado, una estudiante de nuestra ciudad expresó a este diario que no todo lo relatado públicamente fue así. 

 
En la denuncia, una alumna había manifestado a varios medios de comunicación, que la empresa los había estafado. Habrían salido desde San Martín de los Andes rumbo a Camboriú, Brasil y desde la salida, habían vivido el infierno. Según había relatado la alumna, en Junín de los Andes comenzó la odisea del viaje, ya que en la vecina localidad subieron más egresados y así continúo subiendo gente en la ciudad de Chos malal y Mariano Moreno, sin que esto esté acordado. Además denunció que no se respetaron las comidas, de 6 comidas diarias, sólo se dieron 2, que las horas de viaje fueron interminables y que además el micro de la empresa se habría quedado sin combustible en varias oportunidades. Lo más grave que había denunciado la alumna fue que se realizaban cánticos dentro del micro en contra de las mujeres donde los coordinadores alentaban a los varones a cantar "si las chicas dicen no, existe la violación". 
 
Es así que luego de conocerse la grave denuncia pública contra la empresa Flecha Bus Estudiantil, una de las egresadas que viajaba, se comunicó con este diario y relató su experiencia, vivencia de un viaje que quedaría en la memoria y relató  "desde el minuto uno que contratamos el viaje con la empresa, con destino Camboriú, sabiamos que nos enfrentábamos a un viaje largo, que incluía rutas donde el calor es alocado. Si bien hubieron fallas durante el trayecto de ida y el trayecto de vuelta; como parte de los 48 neuquinos que conformaban el grupo que viajaba a Camboriú de la mano de Flecha Bus quiero aclarar varios temas. El viaje, fue único e inolvidable, y me arriesgo a decir que la mayoría disfrutó lo que vivimos. Sabemos y somos conscientes de las fallas que tuvo la empresa con nosotros, pero también somos conscientes de lo que vivimos y eso es algo que nadie puede opacar con ninguna noticia o publicación. 
 

No salimos a defender a la empresa porque creemos que es capaz o debería ser capaz de defender y mejorar los reclamos que bien se están haciendo. Como por ejemplo la falta de comida en el viaje de ida y vuelta, errores en el cálculo de combustible, falta de comunicación entre empresa/egresados, entre otras cosas. Salimos a defender nuestro viaje, que de la mano de dos coordinadores increíbles, nos vamos a acordar por el resto de nuestras vidas con risas y alegría (además de con fotos y videos).



Visitamos boliches diferentes todas las noches, playas y/o ciudades diferentes cada vez que saliamos de excursión, los parques temáticos (de agua y Beto Carrero). Nada en ese viaje se repetía, ni se va a volver a repetir. Cada experiencia, cada sensación, cada anécdota, cada excursión, cada salida al boliche, cada grito en las montañas rusas o en los toboganes de agua, cada competencia contra grupos de otras provincias/ciudades; cada momento del día nos unía un poco más como la banda neuquina que eramos, un grupo que se conoció en el colectivo y terminó el viaje abrazandose todos juntos en Fazenda Loka.  Sabemos en que nos fallaron, pero sabemos que el viaje fue uno de los mejores que puede tener cualquier persona y sabemos que no hubiera sido lo mismo sin la chispa esencial de cada uno, incluyendo la chispa de los coordinadores. Cada uno fue parte de un viaje inolvidable, del que se podrían contar millones de historias y podriamos pasar horas hablando.
 
Tuvimos la suerte de tener dos coordinadores que se preocuparon por cada uno de nosotros, a veces invisibles y a veces un poco más visibles. Siempre ahí preguntando como la estabamos pasando, haciendo chistes o bailando. Levantándonos a la mañana casi tirando la puerta abajo, obligándonos a vivir todas y cada una de las excursiones porque son únicas. Moviendose para mejorar algunas de las fallas (por ejemplo, llevarnos a una playa que estaba fuera del contrato por la perdida del city tour en Córdoba) que fueron apareciendo en el viaje, intentando que saliera no bien, sino excelente.


Lo único que nos queda por hacer es agradecer, primero a nuestros viejos que nos bancaron con o el viaje de egresados. A los coordinadores, porque sin su chispa el viaje no hubiera sido el mismo. Y a los 48 neuquinos que viajaron en un colectivo hasta Camboriú, sabiendo que nos iban a atacar los mosquitos y a quemar el sol.  Cincuenta personas que viajaron a Camboriu sin conocer ni a la mitad de los pasajeros, pero que volvieron abrazadas deseando que el viaje hubiera pasado un poco más lento. 

El viaje de egresados es un viaje que dura años. Empieza un año antes, el día que vienen los coordinadores a vender el viaje y comienza la pregunta fulminante: "¿A dónde nos vamos? ¿Camboriú, Carlos Paz?". Llega el viaje de egresados, que pasa más rápido que Flash pero te deja mil anécdotas y experiencias únicas. Y dura mil años más, porque los recuerdos no te los borra nadie y cada vez que nos crucemos en la calle, usemos la mochila o la remera, veamos la foto grupal o las que sacó cada uno; nos vamos a acordar de todas las sensaciones y experiencias vividas, vamos a desear volver un ratito a bailar con el coordinador y la banda Chupilca (Nqn), tomar un ratito más de sol en esa playa o volver a gritar en esa montaña rusa. Es un viaje que dura años, y que nada ni nadie nos va a poder borrar. Salgo a defender un viaje que yo viví, un viaje que fue y va a ser mio. 
 
Gracias coordinadores, gracias Chupilca y gracias viejos. Fue único, y sin minimizar las fallas que tuvo la empresa, es un viaje super recomendable para todo egresado" finalizó la alumna a este diario.
 
 
 
 

 

 

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