Viernes 20.04.2018 | 08:15

Hubo buen jazz en San Martín

Imagen de LacarGroup

El Tercer Festival de Jazz de San Martín de los Andes mostró a pequeña pero contundente escala la variedad de ritmos e interpretaciones que posibilita este género musical. Durante este viernes 10 y sábado 11 de febrero cuatro bandas con diversas tonalidades, musicalizaron la noche veraniega en la plaza San Martin, mientras que otros dos grupos dieron inicio a la Jam en la cervecería Clover. 

Con poco pero atento público, se desarrolló este encuentro que combinó coloridos atardeceres, frescas noches, mates y cerveza artesanal con melodías de vibráfono, contrabajo, piano, flauta traversa, bajo, guitarra y batería.

Mientras el “Cuarteto de Jazz y Música Barroca”, que vino desde la ciudad de Neuquén, y “Electrofuhr”, de General Roca, presentaron excelentes interpretaciones de temas ya consagrados, “San Garbanzo”, también de Roca, y “Nicolás Ojeda Trio”, invitados desde Buenos Aires, se destacaron por sus propias composiciones y dinámicas improvisaciones.

“A mí, que son mis temas, me gusta esto de abordarlo de diferentes maneras, que se renueve la música, que sea más divertido. Cada noche suena diferente, en cada lugar suena distinto, hay mucha libertad de interpretación y de improvisación. Hay cosas estipuladas pero otras libres, si surge algo bueno vamos todos para ese lado”, explicó para Lacar Digital Nicolás Ojeda. 

Por su parte, Sebastián Zanetto, integrante del trío junto a Nicolás y el baterista Omar Menéndez, opinó: “Lo importante es que cada momento que nos juntamos a tocar, se potencia el encuentro. Es gente que se encuentra a hablar entre sí misma. Y la música es como si fuese la excusa para encontrarnos, es como un diálogo en el que no hay palabras, sino que la música es la palabra que nos encuentra. Y es la mejor excusa que puede existir. La gente que va a escuchar, además va a ver gente que se está comunicando entre sí, que hay un diálogo que se produce adentro pero que motiva y dispara al otro músico”.

Como cualquier festival que invite a escuchar jazz, el momento presente, el disfrute en vivo, es único e irremplazable porque depende no sólo de los músicos, de las músicas que aparezcan, sino también del ambiente, de los espectadores y del clima, el resultado sonoro que nazca. Y en este caso se trató de dos noches sanmartinenses, que refrescaron cálidas tardes. De un pequeña audiencia que se mantuvo expectante, atenta, agradecida.  

“Si bien conozco las músicas, hay un factor emocional que desconozco. El lugar y el público van a influenciar. Tocar acá, al aire libre, rodeados de este cordón montañoso y el lago, no es lo mismo que estar encerrado en un cuartito en Buenos Aires”, había dicho Zanetto antes de subir al escenario.

Es decir que, lo que se presenció estas dos noches ha quedado grabado entre araucarias y pinos; banderas de Argentina, Neuquén y la wenufoye mapuche; entre los músicos y el público. Imposible que se repita tal cual, de ahí la relevancia de sostener estos encuentros.

“Es muy importante hacer estos eventos. No sólo crearlos, sino también sostenerlo”, expresó Emi Sánchez de “San Garbanzo”, quien sorprendió a todos haciendo sonar el vibráfono con cuatro “baquetas”, más parecidas a una maza de carpintero que a un instrumento musical. Junto a Nacho Camba en bajo y Leo Álvarez en la batería, el trío se destacó con sus propias composiciones.

Mientras que el “Cuarteto de jazz y música barroca” aportó unas muy buenas interpretaciones que parecían más cercanas a una orquesta de música clásica, acompañadas por la dulce melodía de la flauta traversa. Distinto fue lo que proporcionó “Electrofuhr”, con un contundente sonido cohesionado, semejante a una banda de funk.

Finalizaron las dos jornadas de Jazz, “Tom Cat Trio” y “El Galón Trío”, quienes hicieron de anfitriones en las Jam de la cervecería Clover, encuentros de músicos invitados a zapar, a improvisar, encontrarse y conectarse.

Con esta variedad, aquel género que nació entre músicos de tez negra (en un país que tardaría cien años en permitir que un afroamericano presidiera la Casa Blanca), tuvo su tercer homenaje en San Martín de los Andes, donde la buena música se fusiona con el sorprendente paisaje.

¿Cuánta de toda esa diversidad se hizo presente? “Este tema es un cover creado por un norteamericano de origen irlandés, que está compuesto para banyo, y que está siendo interpretado ahora, al aire libre, y de manera gratuita, en la Patagonia, por un vibráfono”, responde contundentemente Santiago, un espectador que viajó desde Lago Puelo exclusivamente para asistir al Festival, mientras escucha a “San Garbanzo”. 

 

 

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