Sábado 18.08.2018 | 03:45

El Hip Hop local tiene Actitud Mundial

Imagen de LacarGroup

Entre risas, bullicio, lágrimas, chismeríos, respetuoso silencio, definiciones técnicas y, sobre todo, muchas sensaciones corporales y espontáneas, seis adolescentes de San Martín de los Andes junto a su profesora de danza explicaron a Lácar Digital cómo consiguieron su lugar y qué esperan del Mundial de Hip Hop que se realizará en Arizona, Estados Unidos, en agosto próximo.                                                                             Por Laura Farina (LD)

Como explica Cecilia Ríos Di Martino, profesora de danza, el hip hop está presente en nuestra ciudad: aquí no sólo abunda el paisaje, el aire limpio y el agua transparente; también hay vida callejera, sentimientos encontrados, jóvenes que buscan expresarse, pintar las paredes con coloridos mensajes, bailarle a la estructura urbana y plantarle una sonrisa.

“El hip hop nació en las calles. Nació de: yo me junto con vos y vos me enseñás y yo te enseño y juntos aprendemos. No nace en una escuela. Es compartir con el otro porque me apasiona, porque me gusta, porque lo siento, porque me nace”, asegura la profesora.

Lucía Ansaldo, Camila Boggio, Sol Gonzalo, Daiana Lagazzi, Martina Mazzuchelli, Delfina Pozas, Jacinta Quiroga y Valentina Rodríguez Querejeta, junto a la profe Cecilia, fueron a competir por primera vez a Buenos Aires el 11 de diciembre pasado. Y, aunque iban sólo a adquirir experiencia, se trajeron una de las tres clasificaciones que permite su categoría, “varsity” (de 13 a 17 años), en cada país.

El “Word Hip Hop Dance Championship” que se desarrollará entre el 7 y el 12 de Agosto en Phoenix, Arizona, Estados Unidos, está organizado por “Hip Hop Internacional”, entidad que reúne cerca de 50 naciones de todo el mundo. Es decir, que jóvenes de las más diversas procedencias compartirán escenario, jornadas de trabajo y convivencia.

“ATTD crew” se denominan las sanmartinenses. “ATTD” porque todo esto nació en la Escuela de Danza Attitude, que funciona en la calle General Roca al 868, en nuestra ciudad. Y “crew” porque así se denomina en la jerga del hip hop a los grupos de danza.

Están en esa edad donde las emociones se viven a flor de piel. Aunque la vida entera se trata de mantenerse a flote en un mar de sensaciones, es durante la adolescencia cuando los extremos se potencian. Por eso, en medio de esta etapa, acceder a participar de un mundial de la danza que les gusta, junto a jóvenes de múltiples nacionalidades, en un país lejano, y cerca de reconocidas figuras que admiran, será para ellas, seguramente, inolvidable.

“Estamos yendo a un mundial y no está tan valorado, lo ven más como cualquier competencia, pero para nosotras es como jugar el Mundial de fútbol”, explica Martina Mazzuchelli.

Mundialistas del hip hop

Como movimiento artístico, el hip hop aglutina varias expresiones culturales: los que cantan rap, los que hacen beatboxing (ruidos guturales que simulan golpes, ritmos, efectos sonoros), los que bailan, los DJ’s que intervienen la música, los grafiteros.

Una de las características que los une, además del componente eminentemente urbano, es la improvisación, el freestyle, el dejar salir lo que surge en el momento. Así, cada persona aporta lo suyo, porque a cada quien le nace una reacción distinta.   

“El hip hop te permite y te incentiva a buscarte a vos misma. Por eso te hace sentir libre, ser uno mismo, es lo que te sale de adentro”, asegura Cecilia.

En sus principios, este género se apropió del blues, del jazz y del rock para transformarlos según su conveniencia. Hoy en día, aprovecha más el pop y la música disco. “Cada toquecito de fondo, podés usarlo para hacer lo que te nazca”, dice una de las bailarinas.

La expectativa, entonces, es “vivir una experiencia inolvidable, vamos a estar en el máximo nivel de bailarines de hip hop. Va a ser impresionante estar ahí”, se ilusiona Ríos Di Martino.

La competencia consiste en una coreografía de dos minutos, en la que se muestre las virtudes técnicas pero también tienen que crear un ambiente de show. La clave está en generar una característica propia de la crew, del grupo, un momento que las identifique. Es la decisión más arriesgada, porque tiene que sorprender pero, a la vez, ser perfecta, coherente, entendible.

La música, por su parte, debe provocar al público, movilizarlo, estimularlo, por eso siempre se aconseja que contenga ritmos consagrados, aunque puede contener fragmentos de varios temas. La conexión con los espectadores es uno de los puntos que evalúan: no sólo la respuesta entusiasta, también el atento silencio. 

Mientras más estilos musicales reúna la presentación, más puntaje; pero cada estilo requiere una técnica. Otro de los aspectos que analizan es la acrobacia: tiene que referir al hip hop y no ser sólo una pirueta de circo. Para todos estos detalles, hay 7 jurados y cada uno examina una cuestión distinta. 

Además durante el “Word Hip Hop Dance Championship” las chicas podrán observar las competencias de “freestyle”, en las que dos rivales, uno contra uno, definirán a los mejores bailarines. Como si todo esto fuera poco, podrán participar de los workshop dictados por los mejores profesores y coreógrafos de hip hop del mundo.

Para prepararse ante semejantes exigencias, las “ATTD crew” están tomando clases de circo, danza afro, teatro y entrenándose en el gimnasio. Además de bailar hip hop, claro.

Soñando despiertas

Soñar cuesta caro, dice el dicho. Y esta no es la excepción. Son 12 los grupos de todo el país que accedieron al mundial, 3 por cada una de las cuatro categorías en juego. Pero para poder llegar realmente hasta Arizona, Estados Unidos, necesitan al menos 3 mil dólares por persona. Es decir, en el caso de las sanmartinenses, 27.000 dólares para solventar los gastos de las ocho bailarinas más la profesora.

Siempre han recibido apoyo y colaboración de comercios locales y del pueblo en general. Y deberán volver a apelar a esa solidaridad para cumplir su sueño. Las chicas hacen ferias de ropa, feria de platos, varietés culturales con otras compañeras de la escuela, están animando eventos y piensan hacer un bingo. También participarán como artistas callejeras, pasando la gorra, dentro del marco de las actividades culturales organizadas para el verano por la municipalidad.

“Esta es la primera vez que pedimos y estamos tramitando ayuda gubernamental, no solamente acá en San Martín sino también a la Provincia porque vamos a ir representando a Neuquén, y también pedimos a Nación. Pero todavía no tenemos respuesta”, señala Cecilia Ríos Di Martino.

Sin embargo, todo esa ayuda de los comerciantes, del pueblo en general, de los gobernantes, quedará chiquito al lado del sostén incondicional que reciben las “ATTD crew” de sus familiares.

 “A todas nos apoyan en las competencias, que es cuando más hay que trabajar. Desde que arrancamos nos apoyan, porque les gusta que bailemos, les gusta que disfrutemos, nos ven tan comprometidas. Y ahora con esto del mundial, más; están re contentos con nosotras y creo que todos están tratando de acompañarnos, de trabajar con nosotras”, explica Lucía Ansaldo.

“Yo creo que sin nuestras familias no podríamos estar acá. Desde pagar, que puede ser lo más fácil, hasta quedarse a esperarnos hasta las once de la noche cuando es necesario, o traernos un sábado a las nueve de la mañana, todo”, reafirma Martina Mazzuchelli.

Crecieron en un pueblo rodeado de montañas, lagos, bosques y pájaros; en el que el verde le gana por goleada al gris del cemento, a orillas de la Cordillera de los Andes y a poco de comenzar la frontera patagónica. Lejanas en tiempo y espacio de aquellos suburbios neyorkinos que dieron origen al hip hop, eligieron esa danza para sentirse libres.

Quizás radique allí, en esa distancia, la relevancia de su esfuerzo, de su victoria. Ojalá las autoridades competentes –nacionales, provinciales, locales- y ese pueblo, que esconde entre su frondosa naturaleza, a talentosos deportistas y cultores jóvenes; las mimen, las valoren, las ayuden a concretar su sueño.

Ellas se presentan:

Cecilia Ríos Di Martino, la profe: “Yo vengo de la danza clásica que es mucho más estructurada, más técnica, en la que hay que seguir esas reglas. Si bien el hip hop tiene su técnica, yo me sentí mucho más libre para expresarme. Basta de estar derecha, apretando el ombligo. El hip hop es más libre y también más divertido”.

Valentina Rodríguez Querejeta (14 años), vive en Los Maitenes: “Bailo porque me gusta y porque es lindo compartirlo”.

Martina Mazzuchelli (14 años), vive en Parque Rosales: “Bailo porque me gusta, porque me siento bien cuando bailo y porque me gusta compartirlo con estas chicas”.

Lucía Ansaldo (13 años), vive en Alihuen: “Bailo porque me ceba, lo disfruto, me gusta compartirlo. Bailo desde muy chica y me parece algo que como cultura debería conocerse más, expandirse más”.

Sol Gonzalo (16 años), vive en Vega San Martín: “Bailo porque me sale por cada centímetro de mi piel, lo siento en cada poro de mi piel, puedo ser cada vez más yo. Y disfrutarlo con ellas, que es una más buena persona que la otra, y con Ceci que es allá (dice, señalando el techo) de profesora, es increíble”.

Delfina Pozas (16 años): “Yo bailo porque desde que conocí este nuevo mundo, siento que es parte de mí, siento que esto soy yo, lo encontré, ¡tengo que ir por acá! No tiene palabras, no me imagino mi vida si no bailara, no sé qué haría”, dice, entre lágrimas.

Jacinta Quiroga (15 años), vive en La Vega San Martín: “Bailo desde muy chiquita, desde los 6, 7 años. Bailo porque me gusta compartirlo con mis compañeras, porque es un modo de expresarme a través de la danza y porque así lo siento”, comenta, mientras se esfuerza por no quebrar la voz.

Además, “ATTD Crew” está compuesto por Camila Boggio (17 años) y Daiana Lagazzi (16 años). 

 

 

Encuesta

Cuántos Km vas a correr este año en Desafío Miradores 3? :

Buscá en archivo

Pedí presupuesto
Red Rabbits

<script type="text/javascript" src="http://ad.soicos.com/adc/216"></script>

Revista 3e