Domingo 19.11.2017 | 23:17

¡Vamos a la playa!

Imagen de lacar

Se imponen los días de playa. Pasar la tarde en el lago disfrutando de la naturaleza nos conecta con este hermoso lugar en donde vivimos. ¿Como nos lookeamos para estar acordes? Es el momento de revisar y revolver el armario para ver que encontramos. Rescatamos cosas que creíamos perdidas y siempre nos llevamos una sorpresa.

Desde que se descubrieron las propiedades curativas del agua, los médicos recomiendan los baños regulares con fines terapéuticos ya sea en termas o en el mar. La sociedad europea mas adinerada comienza a frecuentar los destinos con costa y surge la necesidad de crear una prenda especifica para este tipo de actividad, mitad medicinal y mitad lúdica, el bañador.

Los trajes de baño eran una pieza complicada muy similar a los vestidos de calle, compuestos por un vestido de franela (tipo lienzo) para mojar, corpiño ajustado, cuello alto. Con mangas hasta los codos y largos pasando la rodilla. Básicamente hombres y mujeres se metían al mar completamente vestidos.

Paso mucho tiempo hasta que las mujeres perdieron su vergüenza de mostrarse y a vestir prendas más ligeras con total normalidad. Ya no había forma de negar la incomodidad de estas piezas. En vísperas de la primera guerra mundial se comenzó a imponer el uso del bañador ceñido de una sola pieza con mangas y falda hasta la rodilla, creado por el danes Jantzen. Quien luego inventa y diseña gracias a sus experimentos textiles el traje de baño elástico.

En 1946 se presenta “la bikini” un traje de baño de dos piezas sin espalda con breteles finitos que debe su nombre a las islas Bikini del Pacifico que por aquel entonces sonaban en la prensa porque allí se llevaban a cabo pruebas y explosiones nucleares. Su diseñador Louis Reard al momento de mostrar su invento dijo “quiero que mi bañador sea mas explosivo que la bomba de Bikini”

Las mallas pueden ser  básicamente de dos tipos: entera o dos piezas (con o sin breteles) Tengamos en cuenta que las marcas especializadas crean modelos innovadores cada año, siempre rescatando su origen y funcionalidad.

Las enteras están más IN que nunca. Su esencia retro nos carga de glamour y su corte estiliza, devolviendo la cintura. Gafas gigantes y estampas geométricas a todo color para hacer juego. No hay nada como adaptar lo vintage a nuestro atuendo postmoderno para sumar estilo. Hay que animarse.

“La moda ha de generar emociones y hacer feliz a la gente, si sólo se tratara de vestir el cuerpo cualquier trapo nos serviría” (Rohka)

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